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sidonia García

Sidonia, la revolución y el principio

El primer consejo que recibí fue de Doña Sidonia García en Anenecuilco, Morelos. Tierra que vio nacer y crecer al General Emiliano Zapata.

Fue precisamente el evento con motivo del natalicio del General Zapata la razón por la que asistimos a muralear el pueblo.

 El sol de Morelos estaba fuerte (también nuestras ganas de pintar). Cuando este se despedía para hacer su viaje por el inframundo compartí palabras y pensamientos con una abuela con vitalidad, hablamos de los motivos personales de mi pintura, hablamos sobre el arte y las raíces, me recomendó platicar con Doña Sidonia, Decía que por sus venas corría sangre revolucionaria.

Inspirado por el contexto zapatista y, con la intención de obtener un consejo que sirviera para la transformación social que se respiraba, fui en su búsqueda.

Antes del atardecer comenzamos a platicar y ya para entrada la noche me brindaba su enseñanza. En la sabiduría que le ha dado su experiencia me dijo: cualquier cosa que hagas, comienza por ti.

Un poco desilusionado por no obtener las palabras revolucionarias que buscaba volví con mis compañeros muralistas a guardar el material. su hija nos brindó un techo donde pudimos dormir para el otro día acabar el trabajo empezado.

Me aprendí las palabras de Sidonia pero no las comprendí de fondo, fue hasta tiempo después con Don Pablo de Veracruz que ese consejo-semilla guardado empezaría a germinar:

Pablo Infante Barón

Decir de dónde es o a lo que se dedica es difícil, Don Pablo nació en San Luis Potosí, se fugó de su casa a los 8 años y ha viajado por varios estados viviendo y haciendo de todo, desde campesino, ciclista y en esta ocasión maestro.

 

Lo conocí en un plantón de los 400 pueblos, en Tlatelolco pero el vive en Veracruz, lleva muchos años en la lucha,  gracias al trabajo y organización social logró tener su terreno con sus animalitos, a sus 91 años (en 2012) todavía tenía fuerza para andar acampando, riendo y compartiendo unos tragos de mezcal.

 

Don Pablo posee una sonrisa llena de luz, su sonrisa era contagiosa y su bigote (más largo que el diametro de su cara) le daba un aire de solemnidad, sumado al tiempo entre sus arrugas, me reflejaba una especie de respeto amable, cómodo y solidario.

En Sidonia y Pablo buscaba un consejo radical, un llamado a la accion que incitara al revolucionario que todos llevamos adentro.

Al tomar nota de su consejo me sentí un poco desilusionado por las expectativas que tenía.

 

Después llegaría a entender lo revolucionario del camino del autoconocimiento.

En esta sociedad de caminos ya definidos y de roles sociales formulados. la revolución y las imágenes revolucionarias asociadas resultan también estar ya dadas. Formas, estereotipos, representaciones sociales y diferentes imágenes operan en la interpretación, consumo y reproducción de diferentes realidades,  aceptando protocolos interiorizados en la programación personal y social.

 

En este mundo de estereotipos y comportamientos normalizados resulta revolucionario un modelo dificil de absorber; un trabajo hecho por y con  amor es tremendamente subversivo en una sociedad construida por ambición y trabajo forzado. Experimentando roles que se entrelacen en el accionar y resignifiquen el cotidiano desde el trabajo por placer.

Sembrar flores, embriagarse de su flor y alimentarse de sus frutos

Comenzar por ti y conocerse a si mismo es la primera forma de apropiación revolucionaria, el mirarse dentro de y como un territorio. descolonizarse mediante el autoconocimiento y resignificación de las distintas narraciones que usamos para dar sentido al trabajo, a la identidad personal y colectiva.

A los sistemas de identificación y discriminación, a las visiones de la realidad que articulan nuestra subjetividad;

 

comprender nuestro papel en la narración. comprender que somos resultado de diferentes cuentos ayuda a situarse en la obra, cuestionar los roles, estereotipos, arquetipos predefinidos para poder contar y contarnos otra historia posible, una que no destruya la naturaleza por “progreso”.

Mirate a ti mismo desde fuera, te pregunto y busco una respuesta sincera: ¿realmente disfrutas las formas normalizadas de  trabajo, relaciones y placer que engranan el sistema de creencias en el que estas? ¿Las  adquisiciones que te hacen sentir que eres tu, realmente te satisfacen? ¿ veniste a este tiempo a esto?